lunes, mayo 23, 2011

El movimiento , Las Elecciones y el peligro de no hacer confluir las formas de lucha entre sí.

Esta vez seré bastante breve en cuanto crónica de los hechos en Plaça Catalunya, porque no hay mucho más que añadir. No sin embargo a lo que he ido explicando y reflexionando en jornadas anteriores. El fin de semana continuó como se preveía, bastante gente y bastante protesta. Pero como he dicho en más de una ocasión, la protesta sin propuesta no sirve para nada. Pero no una propuesta maximalista, una propuesta concreta con resultados a corto plazo para hacer ver a la gente que se pueden conseguir cosas y arrancar conquistas al poder establecido.

Pero también para arrancar estas conquistas, se debe arrasar en las instituciones. Para muestra un botón que las elecciones pueden desembocar en cambios, que tampoco quiere decir esto que estemos exentos de contradicciones: Elecciones municipales de 1931, dos días después, se proclamaba la II República poniendo fin al periodo que conocemos como Restauración Borbónica.

Hemos perdido una oportunidad de oro de canalizar esta protesta hacia un camino de cambio. Ayer la derecha arrasaba en toda España, PP, CiU afianzan su poder y ahora se sienten legitimados en continuar con sus programas de recortes y profundizar sus "reformas" económicas que nos van arrastrando al basurero de la historia. Se anticipa una victoria por mayoría absoluta como no se ha visto en la historia de España, del PP, para las próximas generales.

Una gran parte de la juventud de este país, ayer optó por la posición fácil, por la posición de la abstención, voto en blanco o nulo, por no mojarse, por no tomar partido, por un acratismo infantilista que es un cáncer para una sociedad que quiera avanzar hacia una democracia plena.  En cambio, el olor a naftalina inundaba los colegios electorales; la media de edad superaba con creces los 45-50 años y muy poca juventud se lanzó a dar su voto a una opción u a otra. Si bien la participación mejoraba unas décimas, la abstención continuaba bien presente. Esto, como no, beneficia a los de siempre.

Por otra parte, tampoco hace falta caer en el ilusionismo. Muchos ya sabíamos cuales iban a ser los resultados electorales y que aun y el movimiento de esta última semana, los cambios reales no se dan de un día para el otro. Pero no por eso, uno no deja de indignarse ante tanta abstención y sobretodo ante la hipocresía de mucha de la ciudadanía que decía estar de acuerdo con los acampados y acampadas, pero que luego votan a quienes están provocando esa misma reacción popular, quienes provocan los recortes y a quienes nos están negando un futuro de dignidad.

Se hace urgente la introducción de cambios tácticos en el movimiento, el modelo de acampadas está agotado y ayer la asamblea (o al menos mi sensación personal de ella) se parecía a aquella escena tan dantesca de la película de "Octubre" en la que los mencheviques están tocando los violines, emborrachados en su burbuja particular, mientras la realidad continua su inexorable camino. Y es que ayer, aunque algunos no lo crean, también fue una derrota hacia el movimiento 15-M. Ahora, aquella derecha que veía con cierta preocupación el movimiento, se ha levantado esta mañana mirándolo por encima del hombro y ávida de restaurar el "orden" y las "buenas costumbres".

Hace faltar cambiar, hace falta confluir y hace falta que seamos entre todos más y más responsables. Una forma de lucha, no debe excluir a las demás, al contrario, deben ser accesorias. La lucha de la calle, la lucha en las instituciones. Y para eso hace falta recrear un Partido, un partido que tenga esas dos patas bien fuertes, Partido de Calle, Partido de Gobierno. Quienes en su postmodernismo piensen que esto está caducado, que no sirve, es que no entienden que hacen el juego al stablishment. Quienes desde su atalaya ortodoxa hacen una crítica feroz a los movimiento ciudadanos por eso, y vean modelos puros por doquier, también se equivocan, por que no se avanza así. En parte, que estos movimientos no tengan una táctica y estrategia más definida, viene debido a la falta de esta estructura, a la falta de un PARTIDO en mayúsculas, es decir, a una falta nuestra y a una falta de mayor implicación de nuestro actual capital político, que si bien mermado, hubiera podido hacer que las cosas hubiesen ido a mejor.

Así pues, no toca tirar la toalla, pero hace falta ver donde estamos. Hasta que no tengamos esto claro, no avanzaremos. El futuro no está en el "movimentismo", ya hemos visto las muy marcadas limitaciones de este ya que como quien dice, no transciende de la protesta y en su idiosincracia impide la concreción de un programa. El futuro está en usar lo bueno de nuestra tradición: el PARTIDO (un término de todas formas, históricamente cambiante y no estancado), con lo bueno que trae cada etapa histórica. Hace falta una síntesis superadora, que no tiene que ser totalmente nueva, por que sin pasado no hay presente, y sin presente, no hay futuro.

Por otro lado y viendo elementos positivos, IU ha subido y ha recuperado presencia allá donde hacía mucho que no se la veía. Sin embargo, el voto de castigo hacia el PSOE no se ha dirigido hacia IU. Más bien se ha dirigido hacia el PP o CIU demostrando que la lógica bipartidista está incrustada en la mente de una parte importante de la ciudadanía. IU  va por el buen camino, pero debe de subir mucho más si realmente queremos un cambio que no la torna que vuelve a empezar.

De mientras, quienes llevamos mucho tiempo en la trinchera, continuaremos.Si bien no suficientes, tengo la sensación que  si algo bueno puede salir de lo que ha ocurrido estas semanas, es que seremos al menos, algunos más. La lucha continua, así como nuestra determinación en cambiar las cosas.