En Junio de 2011 escribí para una asignatura del Máster que estoy cursando, un artículo entorno al conflicto Libio de este mismo año. El caso y viendo como se ha ido desarrollando el conflicto, considero interesante hacer público el artículo que escribí en su momento. Un artículo que sin duda y también por el devenir de los hechos acontecidos (un verano de por medio y la caída de Tripoli en manos de los rebeldes-OTAN) se ha quedado algo desactualizado, pero a mi modesto parecer, puede ayudar a comprender mejor lo que ocurre en este país vecino mediterráneo.
Tema:
Las revueltas en el mundo árabe, son sin duda alguna, un auténtico terremoto político y social que abarca al epicentro del mundo de todas las crisis: del Pakistán al Sáhara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Túnez, Egipto, Libia … La onda de expansión que está desencadenando seguro que afectará y modificará la geopolítica internacional. En el siguiente artículo trataremos la problemática que ha surgido en este proceso centrándonos en el caso especial de Libia.
Introducción histórica:
Muahmmar Gadafi llegó al poder del estado Libio en 1969, con 27 años, a través de un golpe de estado que eliminó la monarquía encarnada en el Rey Idris I. A continuación se implantó un régimen de partido único (La Unión Socialista Árabe) definiéndose como revolucionario y socialista, bajo los principios del islam (a través de una relectura que publica en su famoso “Libro Verde”), a favor de la unidad árabe y de la destrucción del Estado sionista de Israel y por lo tanto, contrario al imperialismo aunque sin situarse en el bloque soviético y siempre a la liza por liderar el bloque de los Países No Alineados.
En 1977 se proclama la “Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista”, un régimen basado en el poder directo de los ciudadanos libios a través de Comités de Poder Popular. El panarabismo inspirado en Nasser, así como una concepción curiosa sobre el panafricanismo hicieron que Libia procurase la creación de nuevas Repúblicas Árabes Unidas (RAU) al estilo de Egipto-Siria; sin embargo, ninguno de los intentos acabó por fructificar.
Es precisamente en los años 80, cuando se inicia este periplo en las relaciones internacionales libias. Como pasar de un estado no deseado pero dentro de todo aceptado por la comunidad internacional o ser considerado un paria. Libia fue sospechosa de dar apoyo en 1972 a la llamada Masacre de Múnich, pero el hecho que provocó una reacción por parte de los EE.UU fue en 1986, cuando una bomba en la discoteca berlinesa “La Belle” dejó toda una serie de muertos. Los EE.UU. de Ronald Reagan reaccionaron bombardeando Bengasi y Trípoli matando en uno de los bombardeos a una hija adoptiva del propio Gadafi. Libia respondió a este ataque perpetrando el atentado al vuelo 103 de la Pan Am en Lockerbie en 1988 y en 1989 al vuelo 772 de UTA dejando respectivamente 270 y 170 muertos. Esto acabó por provocar que el Consejo de Seguridad de la ONU decretase en 1992 el embargo aéreo y militar de Libia y que en 1993 se embargasen también los equipamientos petrolíferos y los fondos en el extranjero.
Así se inicia una travesía en el desierto (nunca mejor dicho) que acaba cuando la ONU levanta los embargos en el año 2004 debido básicamente a 3 factores:
1 – La participación en la guerra “global contra el terrorismo” iniciada por George Bush a partir de los atentados al WTC y el Pentágono de 2001.
2- El pago y reparación a los familiares y afectados de los atentados de los años 1988 y 1989
3- La firma primero con Italia, luego con la UE, de una política de control de la migración del norte de áfrica hacia los países europeos. Así como la liberalización y apertura a inversiones extranjeras en la participación de Petróleo y Gas libios.
Sin embargo, Libia y aún lejos de ser un paraíso terrenal a nivel de datos tenía antes de la intervención militar y el inicio de las revueltas unos de los datos más elevados tanto en desarrollo económico como bienestar, según las propias NN.UU. Por ejemplo, la esperanza de vida era de 74 años, el analfabetismo del 5%, presupuesto en educación del 2% PIB y un presupuesto en defensa del 1,1% del PIB. Así como el mayor Índice de Desarrollo Humano en África, por delante de Túnez, Egipto y Sudáfrica.
¿Revuelta, Guerra Civil o Agresión Militar?
Al inicio de las revueltas que empezaron el 15 de Febrero todos los países de América Latina propusieron enviar inmediatamente una mediación presidida por Lula. La liga árabe y la Unión africana apoyaban esta gestión y Gadafi había aceptado. De todas formas, ante la situación generada cabe preguntarse la siguiente pregunta ¿Qué ocurre en Libia? ¿Es una revuelta popular, una agresión militar o una guerra civil? Podríamos contestar que ocurren las tres cosas a la vez.
El 15 de Febrero hubo manifestaciones de parientes de presos políticos de una revuelta anterior de 2006. Justo dos días después, el 17 de Febrero, aparecen los primeros rebeldes armados ¿Era totalmente espontánea esta situación?
Se empezó sin embargo a preparar en Francia, el 21 de Octubre de 2010. Según el periodista Franco Bechis (Libero, 24 de Marzo) los servicios secretos franceses prepararon la revuelta libia. Hicieron llamar a Nuri Mesmari, jefe del protocolo de Gadafi, a Paris para una supuesta operación “quirúrgica”. En realidad se reunió con toda una serie de funcionarios franceses y colaboradores de Sarkozy, según el boletín digital Magreb Confidential
Un elemento que puede haber propiciado la mala prensa internacional por parte de las instancias internacionales (aun y los informes del FMI donde se concluía que las reformas neoliberales iban a buen ritmo y se estaban cosechando resultados muy notables), Libia se erigió como sostén del Fondo Monetario Africano (financiado en un 62% por Argelia y Libia), desafiando al FMI y por lo tanto, un problema a medio-largo plazo en el caso que el proyecto fructificase.
También parece haber habido varios soplos de los servicios secretos franceses, italianos y norteamericanos de forma respectiva. Aunque sean aliados, no quiere decir que las relaciones sean idílicas.
Así, podríamos resumir los intereses en Libia de los EE.UU y la UE (aun y las divergencias conforme las respectivas prioridades de cada Estado-Nación) en Libia en los siguientes puntos:
1- Controlar el Petróleo
Cantidad de cables filtrados de la embajada de los EE.UU. en Trípoli por parte de Wikileaks revelan una obsesión por parte de los pozos de petróleo y por las dificultades que encuentran, bajo la dictadura de Gadafi, las empresas occidentales para operar en el país. Debido al endurecimiento de las condiciones a la docena de compañías petroleras occidentales.
2- Asegurar a Israel
Ante la situación abierta por las revueltas árabes, Israel está perplejo y asombrado, ya que el polo de oriente próximo sale de su órbita para situarse, ya veremos donde. Es precisamente esta situación de cambio que obliga a Israel a ponerse a prueba. La caída del régimen libio de Gadafi eliminaría a un potencial adversario jurado de hace tiempo y ayudaría a su vez, a controlar mejor por parte de Occidente los desarrollos de las llamadas revueltas árabes.
3- Impedir la liberación del mundo árabe
4- Impedir la unidad africana
5- Instalar a la OTAN como gendarme de África
Una guerra victoriosa permitiría a la UE y los EE.UU (OTAN) tener un país perfectamente prostrado a sus intereses. Entre ellos, la instalación de nuevas bases militares de la alianza atlántica entre los nuevos Túnez y Egipto, que pueden ser un elemento muy interesante para el control de los procesos africanos y de oriente próximo. Permitiendo una mayor influencia sobre los procesos abiertos y evitar que tomen el rumbo de una revolución socialista o islamista. Por no hablar de las declaraciones del propio Partido Republicano de los EE.UU. que hablan de establecer “un protectorado de la OTAN” en Libia. A su vez, serviría para poner coto a la expansión de la competencia en la zona, como serían los países del BRIC, en especial China.
¿Quiénes son los rebeldes?
Hay que empezar señalando la gran cantidad de banderas monárquicas libias, que se han convertido en el icono de los rebeldes contra Gadafi. Hay que recordar que la monarquía libia fue un régimen títere de los EE.UU en la zona y que incluso durante el reinado del Rey Idris I los EE.UU tenían la mayor base militar en África: la Wheelus Air Base que Gadafi cerró.
Intentando comprender a la oposición a Gadafi, podríamos encontrar unas 4 oposiciones dentro de los llamados “Rebeldes Libios”:
1- Oposición democrática
2- Dirigentes de Gadafi “regresados” de occidente
3- Clanes libios descontentos del reparto de las riquezas
4- Combatientes de tendencia islámica.
Cabe recordar que es Libia el país que más militantes ha aportado por habitantes a la Yihad islámica. Precisamente la gran mayoría provienen de la zona nordeste, donde los rebeldes son más fuertes y señalar también que Abdul-Hakim al-Hasidi (uno de los líderes rebeldes libios) ha promulgado un emirato musulmán en la zona liberada de las tropas de Gadafi.
¿El papel de los medios?
“En cada guerra siempre es lo mismo. Al principio, es casi imposible oponerse. El machaqueo mediático es tal que inmediatamente se te cataloga como cómplice de un monstruo. Después de un tiempo, cuando llegan los “errores”, los muertos civiles, los fracasos militares y las revelaciones sobre “nuestros amigos”, el debate termina al final por abrirse. Pero al principio es muy duro.” Siguiendo esta frase de Michel Collon, podemos continuar con los 5 principios de la batalla de la información a la que nos tienen acostumbrados los Mass Media y que se aplican al caso de Libia son los siguientes:
1- Ocultar los intereses económicos
2- Invertir la víctima y el agresor
3- Ocultar la historia
4- Demonizar
5- Monopolizar la información
Por ejemplo y sin ánimo de menoscabar a las víctimas civiles del conflicto, que haberlas, las hay. Sobre los 6.000 muertos que BBC anunciaba, no hay pruebas como si las había en Tahrir, Yemen, Siria, Gaza, Túnez, etc…
Los medios pues, jugarían un papel para hacer ganar a favor de la intervención militar la opinión pública de los EE.UU y la UE, así como a parte del mundo musulmán. No para proteger a la población civil libia
Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU: 1970/1973
El Consejo de Seguridad de las NN.UU. aprobó sin que ninguna de las potencias con posibilidad de veto lo ejerciera, dos resoluciones entorno al conflicto en Libia. La primera, la 1970 y la segunda, más conocida, la 1973que es la que acaba dando luz verde a la intervención extranjera en el país norteafricano.
En el sentido de la intervención ha habido varias críticas sobre si llegaba pronto, o llegaba tarde, sobre si a Europa le concernía más que a nadie la intervención en el conflicto o no, o el propio papel de los Estados Unidos y la indecisión inicial de los EE.UU. de Obama sobre la participación en el conflicto dejando la operación manos de Francia (Sarkozy), España (Zapatero) y Reino Unido (Cameron)
. También uno de los factores morales que más ha motivado la intervención es la premisa conforme si Gadafi gana una guerra, en la que sólo puede pervivir por la crudeza de la situación actual uno de los dos bandos, las revueltas y el supuesto proceso democrático abierto en los países del mundo árabe desde enero 2011 recibirían un duro golpe.
Se puede considerar que ha habido una violación de la resolución 1973. Incluso el mismo nombre de la operación, “Amanecer de la Odisea” podría leerse en clave. Recordemos que la Odisea fue un viaje largo que llegó finalmente a buen puerto ¿Nos están diciendo, a escondidas, que lo de Libia es un primer paso? Si es así, cabría preguntarse ¿Hacia dónde? También habría que preguntarse si el caso de Libia puede hacerse un símil con el de Kosovo, cuando se rechazaron las propuestas serbias imponiendo una serie de condiciones que provocaban de facto la imposibilidad de cualquier negociación.
La OTAN ha asumido el mando militar de la operación, cosa que la resolución no legitima. Tampoco permite armar, entrenar o dirigir militarmente a los rebeldes como está haciendo, ya que ello incluye aunque sea un mínimo destacamento de tropas terrestres en suelo Libio, elemento excluido adrede de la resolución 1973.Así mismo, está claro por las declaraciones de los mandatarios involucrados en la ofensiva de la OTAN, que van a derrocar a Gadafi o reconocer al Comité Nacional de Transición como el gobierno legítimo de Libia, elemento importante (por que incluye el cambio de régimen) que no contempla para nada la resolución de la ONU. Es más, ante la actual situación, si quieren continuar con una cobertura legal las operaciones de la OTAN, el consejo de seguridad debería aprobar otra resolución. Otra resolución que por otro lado contaría con el rechazo de Rusia y China que no aceptarían el nuevo mandato, por lo que es un escenario improbable.
Una regla que por otra parte, se contradice con la norma de “no injerencia” en asuntos internos establecidos a raíz de la paz de Westfalia en 1648 en el que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos. Si bien el derecho de no injerencia ha sido presa a partir de 1989 del “derecho de injerencia humanitaria” (que justificó la intervención en la exYugoslavia, Somalia, etc…)que es en realidad (de los fuertes hacia los débiles), una regla principal del juego internacional ejercida por las potencias coloniales que se procuró acotar con la fundación en 1945 de las NN.UU.
Se trata pues de una agresión neocolonial contra Libia. Una intervención del llamado “imperialismo humanitario” que según el físico y filósofo belga Jean Bricmont es: “una ideología que pretende legitimar la injerencia militar contra países soberanos en nombre de la democracia y de los derechos del hombre. La motivación siempre es la misma: una población es víctima de un dictador y por lo tanto hay que actuar. Entonces nos sacan referencias a la Segunda Guerra Mundial, a la guerra de España y otras. Es lo que pasó en Kosovo, Irak o Afganistán”. La diferencia esta vez, es que está autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU por lo que podría clasificarse como “ius ad bellum”. El problema vendría en que si el principio de injerencia que subyace en el ataque a Libia es aplicado, significa que todo el mundo puede intervenir en todas partes. También hay que señalar la falsedad de que la intervención venga motivada por salvar a la población libia o instaurar la democracia. Sólo recordar que también hay civiles en el lado de Gadafi y que otras dictaduras de la región como Arabia Saudí está financiando con 2.000 millones de dólares al mes la intervención militar
Aquellos que defienden la intervención armada en Libia y evocan la “no-intervención” en la guerra civil española como parte del desastre republicano, olvidan que el bando fascista sí que tuvo intervención. Es más, España fue el primer caso de intervención imperialista directa de fuerzas militares en ascenso en una guerra civil, tal como pasa ahora en Libia. Este sería el punto de conexión entre una temática y la otra.
El ataque a Libia y la consecuencia de este “imperialismo humanitario” provocará una nueva carrera armamentística y a largo plazo, la creación de nuevas lógicas de guerras.
Un grave problema que tenemos, es que no tenemos en el mundo actual un sistema diplomático internacional lo suficientemente disuasorio como para plantear una alternativa a la guerra. Hay que avanzar hacia la construcción de una alternativa real al recurso de la violencia de la actual lógica de los Estado-Nación que tenga un alcance universal, institucional y con apoyo popular basado en los principios de los derechos humanos.
Conclusiones:
Para acabar, un resumen de las conclusiones del artículo serían:
1- Se abre un periodo incierto en Libia, toda la Región y el proceso de las revueltas árabes.
2- La realpolitik entra en escena (si es que alguna vez salió). Quien antes de ayer fue enemigo, que ayer fue amigo, hoy vuelve a ser enemigo.
3- No se actúa en defensa de los DD.HH. Si así fuera, se intervendría en Bahréin, el Yemen, Siria o en el mismo Israel. Queda clara pues una doble vara de medir.
4- El asegurar fuentes de Petróleo y Gas. Aun y la liberalización del régimen gadafista, la creación de un nuevo escenario mundial multipolar y un nuevo escenario regional por las revueltas en diversos países árabes, requieren que las diversas potencias imperiales muevan ficha para jugar con ventaja en el nuevo panel que se está gestando. Sobre todo ante la posible aparición de un escenario multipolar.
5- En el sentido anterior, también cabe asegurar el papel de un eterno aliado en la zona: El Estado de Israel.
6- Las instancias internacionales son usadas a conveniencia. En el caso de la agresión, inicialmente era una intervención legal, ya que contaba con el respaldo de las resoluciones de la ONU aprobadas en su Consejo de Seguridad (1970/1973) pero la OTAN se ha extralimitado en el mandato y por tanto, la intervención ahora es una intervención ilegal. Es un reflejo de la lógica del Fuerte contra el Débil. Es necesaria pues, una reforma de una instancia internacional como la ONU, que actualmente está anclada en el pasado y desfasada frente al nuevo tablero mundial que se está gestando desde el fin de la Guerra Fría, por no hablar de la OTAN.
Jorge Torres Hernández, 13 de Junio de 2011
Bibliografía:
· COLLON, MICHEL “Comprender la Guerra en Libia 1/3” 9/4/2011
· COLLON, MICHEL “Comprender la Guerra en Libia 2/3” 14/4/2011
· COLLON, MICHEL “Comprender la Guerra en Libia 3/3” 14/4/2011
· NAÏR, SAMI “Lo que está en juego en Líbia” El Periódico 19/4/2011